En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
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Arthur Schopenhauer (1788-1860)
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miércoles, 6 de mayo de 2009

Winterreise, canciones de profunda melancolía


"De hecho de mis canciones, la mitad llevan una vida, una vida de papel, en blanco y negro ... hasta que la música le da vida y despierta".

Así, el poeta alemán Wilhelm Müller (1794-1827) afirmó que sus poemas tendrían más efecto si se ajustaban a la música.

Müller (imagen a la derecha) seguramente lamentó su falta de talento musical: "No puedo jugar ni a entonar y, sin embargo, mis versos, hacen cantar y jugar.  Si pudiera proveer de melodías a mis canciones… Me consuela sin embargo saber que tal vez exista un espíritu afín, que pueda ver la melodía en mis palabras y devolvermelas".

Con respecto a estas palabras, se plantea la cuestión de si Müller nunca vio o escuchó  el arreglo de Schubert a sus poemas.

Aunque no podemos responder con certeza si Müller pudo conocer la música que compuso Schubert para su ciclo "Die Schöne Müllerin", definitivamente el escritor no conoció “Die Winterreise”, de Schubert, que fue publicado después de la muerte de Müller.

Schubert comenzó la composición del “Viaje de invierno” en febrero de 1827, cuando había leído doce poemas de Müller en el anuario de Leipzig llamado “Urania” de 1823.

Seis meses más tarde, Schubert (imagen a la izquierda) conoció la versión completa y final del ciclo de Müller.

Contiene veinticuatro canciones fue publicado en forma de libro en 1824 bajo el título “Poemas de los sobrevivientes”.

En lugar de la combinación de los doce nuevos poemas en el corpus ya establecidos (como el mismo Müller había hecho), Schubert añadió como una unidad separada.

El amigo de Schubert, Josef von Spaun fue quien dio una interesante cuenta de la manera en que Schubert presentó su nuevo ciclo: “Durante algún tiempo se notaba a Schubert sombrío y agotado. Cuando le pregunté qué era lo que le ocupaba, se limitó a decir: Bueno, pronto lo escucharás y podrás comprender”.

Un día le dijo a von Spaun: Ven a la casa de Schober hoy, voy a cantar un maravilloso ciclo de canciones. Estoy ansioso por ver lo que vas a decir acerca de ellos. Ellos me han consumido más de lo que alguna vez ocurrió con cualquier otra canción.

Cantó  el ciclo “Winterreise” (Viaje de Invierno) completo, para sus amigos con una voz llena de emoción.

Es sorprendente el oscuro ambiente de estas canciones, así Schober comentó que había disfrutado de sólo uno de ellos, “El árbol de tilo”.

Schubert simplemente respondió: estas canciones me gustan más que todas los demás, y se que les gustarán tanto como a mi.

Y el compositor tenía razón, pronto impresionó al público con estas canciones melancólicas.

miércoles, 15 de abril de 2009

Lieder de Richard Strauss

Los Lieder estuvieron presentes tanto al inicio como al final de la vida de Richard Strauss (1864-1949).

Si con seis años de edad era capaz de poner sobre papel sus primeras notas a una canción de Navidad, su último lied lo escribió pocos meses antes de su muerte, sobre un texto de la poetisa Betty Knobel.

Es curioso que Strauss, quien en el curso de su vida se fue entregando sucesivamente a géneros concretos (primero la música de cámara, luego el poema sinfónico y finalmente la ópera), compusiera siempre lieder.

En su creación de lieder, Strauss sigue la línea abierta por Franz Schubert y prolongada por Robert Schumann y Johannes Brahms.

Brahms pudo tener una significación especial en la creación del lied straussiano.

Sería él, en efecto, quien diera al aún jovencísimo compositor el consejo de conocer las danzas de Schubert y de adiestrarse en la invención de sencillas melodías.

No hay duda de que Strauss siguió al pie de la letra el consejo para sus lieder, puesto que éstas tienen en su melódica sobriedad, próxima al canto popular, muchos de los trazos schubertianos y brahmsianos.

Brahms en especial, era particularmente partidario de la fusión de obras melódicas de carácter casi folclórico con las formas más elevadas del Lied artístico.

Richard Strauss y su esposa Pauline de Ahna

Los más bellos lieder escritos por Strauss encierran (a veces de manera explícita, otras en secreto) un homenaje a su mujer.

Lieder que han nacido de una emoción personal: himnos a Pauline de Ahna (imagen a la derecha), que primero fue su alumna y luego su compañera de toda la vida.

Con raras excepciones, fue la esposa que dio los primeros recitales de los cánticos nacidos de esta primavera del lied.

Las emociones más personales del músico se fundían en un todo con el timbre de la voz de la mujer amada.

En la misma medida en que apenas tuvo que ver ella con las grandes obras sinfónicas y dramáticas, su presencia está íntimamente ligada con la producción de los lieder.

Cada Lied de Strauss contiene una obra de arte. De una manera refinada, el compositor teje ampliamente la trama básica y simultáneamente un estricto rigor formal. A ello se añade la contribución de la ligera acuarela del acompañamiento pianístico.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Lieder de Brahms

Johannes Brahms en 1853

A mediados del siglo XIX, el lied o canción se dividió en dos vertientes opuestas: 

Por un lado la corriente tradicionalista inspirada en Schubert que generó las canciones de Robert Franz, Jensen y Brahms; por otro la corriente renovadora, con figuras como Liszt, Wagner, Wolf y Reger prolongándose hasta Richard Strauss. 

Brahms amó la poesía desde su juventud y de allí nace su interés por el género. 

A los 20 años publicó su primera colección de Seis canciones op. 3, a la que seguió un nutrido catálogo de obras para voz y piano. 

En estas canciones, Brahms destacó la sencillez de la estructura de la canción popular por encima de las sofisticadas de los renovadores, adaptando incluso textos populares. 

De los más de 260 canciones que Brahms compuso, la mayoría son de una especie de compromiso hacia lo clásico.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Schumann, fiel representante del romanticismo

"La elevada misión de la música es iluminar las profundidades del corazón humano" 
Robert Schumann (1810-1856)

Con estas palabras del propio compositor, nos damos cuenta de que sin duda alguna fue un romántico en la mayor expresión.

Cerca de 1840, mientras esperaba que se resolviera la disputa judicial que tuvo que emprender para casarse con su amada Clara Wieck, Robert volcó su amor en la música y había escrito un centenar de canciones, de las cuales hoy pudimos escuchar una pequeña muestra.

Todas, llenas de una expresividad musical absolutamente poética, y a diferencia de los "Lied" de compositores anteriores a él, en estas canciones Schumann logró un equilibrio entre el sonido del piano, la voz humana y la importancia de la letra.

No cabe duda de que su música desborda juventud, y envía un mensaje a la humanidad de vida y amor.

María Isabel Dávila