En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
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Arthur Schopenhauer (1788-1860)
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martes, 16 de junio de 2009

Glinka, el padre de la música clásica rusa

Mikhail Ivanovich Glinka (1804-1857), fue el primer compositor ruso que obtuvo un amplio reconocimiento dentro de su propio país, y es a menudo considerado como el padre de la música clásica rusa.

Las composiciones de Glinka tuvieron una influencia importante sobre el futuro de los compositores rusos, especialmente los miembros del grupo de Los Cinco, que tomó la iniciativa de Glinka y produjo claramente una especie de música romántica rusa(clásica).

Mikhail Glinka nació en el pueblo de Novospasskoye, no lejos del río Desna Smolensk Guberniya del Imperio Ruso.

Su padre era un rico capitán retirado del ejército, ya que la familia tenía una fuerte tradición de lealtad y servicio al Zar, mientras que varios miembros de su familia también habían desarrollado un gran interés en la cultura.

Como un niño pequeño, Mikhail fue criado con sobreprotección y cuidado de su la abuela quien le regalaba muchos dulces, lo envolvía en pieles, y se limitó a su habitación, y ordenó que siempre que se le mantenga a 25 ° C; así el compositor, fue enfermizo, más tarde en su vida se vió obligado a contratar los servicios de numerosos médicos, y, a menudo fue víctima de una serie de charlatanes.

La única música que escuchó en su juventud fue el de los sonidos de campanas de la iglesia del pueblo y el paso de las canciones populares de los coros de campesinos.

El sonido de las campanas de la iglesia se ajusta a uno de sus acordes disonantes y así adecuó sus oídos para la armonía estridente.

Si bien su enfermera a veces le cantaba canciones folclóricas, los coros que cantaban los campesinos utilizando la técnica de podgolosnaya (un estilo improvisado - literalmente, bajo la voz - que usa armonías disonantes improvisado debajo de la melodía) influyó en la manera en que más tarde Glinka se sentiría libre para emanciparse a sí mismo desde las progresiones occidentales de la armonía.

Después de la muerte de su abuela, Glinka se trasladó a la finca de un tío materno, y pudo escuchar la orquesta de su tío, cuyo repertorio incluía obras de Haydn, Mozart y Beethoven.

Fue alrededor de los diez años, cuando oyó tocar a un quinteto de clarinete por el compositor finlandés, Bernhard Henrik Crusell.

Tuvo un profundo efecto sobre él. "La música es mi alma", iba a escribir muchos años después, recordando esta experiencia. Si bien su tutor le enseñó el ruso, alemán, francés, inglés y geografía, también recibió instrucción en el piano y el violín.

A la edad de 13 Glinka fue enviado a la capital, San Petersburgo, para estudiar en una escuela para los hijos de la nobleza.

Aquí se enseñaba latín, Inglés, y persa, estudió matemáticas y la zoología, y pudo ampliar considerablemente su experiencia musical.

Tomó tres clases de piano con John Field, el compositor irlandés de nocturnos, que pasó algún tiempo en San Petersburgo. Luego continuó sus clases de piano con Carlos Meyer, y empezó a componer.

Cuando dejó la escuela su padre quería unirse a la Oficina de Relaciones Exteriores, y fue nombrado secretario adjunto del Departamento de Carreteras.

El trabajo fue la luz, lo que permitió a Mikhail resolver en la vida musical de un aficionado, que frecuentaba los salones y reuniones sociales de la ciudad.

Se dedicó entonces ya componer una gran cantidad de música, tales como los romances que fueron entretenimiento de los melómanos adinerados.

Sus canciones se encuentran entre la parte más interesante de su producción de este periodo.

martes, 12 de mayo de 2009

Glazunov, buscador de la recuperación folclórica rusa

Aleksandr Konstantínovich Glazunov nació en San Petersburgo el 10 de agosto de 1865 y murió en París el 21 de marzo de 1936.

Fue compositor, director de orquesta y además un influyente maestro de música ruso. 

Alternó la recuperación de las raíces musicales rusas con su vínculación a las influencias de estilo occidental, que fue paulatinamente más fuerte en sus últimas obras. 

Aleksandr Glazunov, era cercano al movimiento del círculo de compositores rusos que buscaban la  recuperación nacionalista y folclórica conocido como el Grupo de los Cinco. 

Además es considerado como el último exponente de la escuela nacional rusa de composición, fundada por Mijaíl Glinka. 

Cultivó en sus creaciones la llamada “música de programa”.

Su educación musical estuvo dirigida al principio por los compositores Balakirev y de Rimsky-Korsakov.

Y sin duda alguna tuvo su eficacia la enseñanza de este último, quien, con sus conocimientos, ejercitó un orden sobre el precoz talento de Glazunov, quien a los dieciséis años contaba ya entre sus primeras obras con un Cuarteto, una Suite para piano, y una Sinfonía, ejecutada por primera vez bajo la dirección de Balakirev y que tuvo una gran acogida por parte del público.

En estas primeras obras, aparecen algunas modulaciones de ascendencia rimskyana ordenadas y repartidas con tal discreción que revelan en Glazunov un proceso de impregnación y explican la importancia que tuvo incluso de autores de tendencia opuesta al círculo nacionalista.

Alexandr Glazunov fue reconocido en occidente como una gran autoridad en su campo, también gracias a la ayuda de su mentor y amigo Nikolái Rimski-Kórsakov. 

Junto a aquel, terminó en 1889 algunos de los grandes trabajos inconclusos de Aleksandr Borodín, como la ópera “Príncipe Igor” y las “Danzas polovtsianas”. 

Ese mismo año, se encargó de componer música que representó a Rusia en la Exposición Universal de París de 1889.

En 1899, Glazunov se convirtió en profesor del conservatorio de San Petersburgo. 

Renunció a su cargo en 1905 en solidaridad frente a la expulsión del director del establecimiento, Rimski-Kórsakov, exonerado debido a su apoyo a los estudiantes que protestaban por la situación política y social de Rusia. 

Glazunov llegaría a ser, al año siguiente, director del conservatorio entre 1906 y 1917. Allí, fue maestro de Dmitri Shostakóvich.

Aleksandr Glazunov compuso 8 sinfonías, poemas sinfónicos, conciertos, gran cantidad de música, teatral, ceremonial y de cámara. 
Probablemente sus obras más recordadas sean sus 3 ballets clásicos (Raymonda, Las Estaciones y Astucias de amor), que fueron coreografiadas originalmente por Marius Petipa.

La inspiración post-romántica de Glazunov, fuertemente influenciada por el lenguaje musical de Brahms, en su época lo hacía chocar con otros compositores de tendencias más modernas, como Ígor Stravinski, otro gran discípulo de Rimski-Kórsakov. 

Una muestra de dicha posición es una anécdota que narra el comportamiento intransigente de Glazunov frente a las nuevas propuestas. 

Cuentan que el día del estreno de la “Suite Escita”, de Sergéi Prokófiev (San Petersburgo, 1916), Glazunov salió del teatro tapándose los oídos.

A partir de la primera mitad de la década de 1920 sus composiciones fueron cada vez más esporádicas.

En 1922 fue condecorado como Artista del Pueblo de la Unión Soviética. En 1928 salió de su país como representante en la celebración del centenario de Franz Schubert, en Viena.  Al finalizar el evento decidió "desertar" y no regresar con su delegación.

Contrajo matrimonio y viajó por Europa y los Estados Unidos. Murió en París en 1936, ciudad en la que se había establecido desde 1932.