En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
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Arthur Schopenhauer (1788-1860)

miércoles, 19 de agosto de 2009

Ravel y Mussorgsky

"Cuadros de una Exposición"

Compuesta por Modesto Mussorgsky en 1874, "Cuadros de una exposición" es una famosa suite de 15 piezas.

Escrita para piano, se popularizó a través de la orquestación y arreglo que hizo el compositor francés Maurice Ravel.

Mussorgsky compuso esta obra (originalmente llamada Suite Hartmann) inspirado por la exposición póstuma de diez pinturas y escritos de su gran amigo, el artista y arquitecto Viktor Alexandrovich Hartmann, quien murió en 1873 cuando tan sólo tenía 39 años.

A manera de homenaje el compositor quiso «dibujar en música», algunos de los cuadros expuestos. Es una obra maestra, conocida como música programática.

Los cuadros de Hartmann que conforman la exposición son los siguientes:
  • Gnomo: un gnomo alargando con pasos torpes sus piernecillas torcidas, con aullidos y convulsiones.
  • El viejo castillo: un castillo de la Edad Media, ante el cual canta un trovador.
  • Tullerías: en la alameda de un jardín, algarabía de niños que juegan.
  • Bidlo: una carreta polaca con dos enormes ruedas, enganchada a dos bueyes.
  • Ballet de polluelos en el cascarón: imagen humorística de dos polluelos festivos; este dibujo a tinta china fue hecho para el decorado del ballet Trilbi.
  • Dos judíos polacos: uno rico y arrogante, el otro pobre y plañidero.
  • El mercado de Limoges: unas mujeres discutiendo animadamente en el mercado.
  • Catacumbas: se ve allí a Hartmann y dos sombras, visitando las catacumbas a la luz de una linterna.
  • La cabaña sobre patas de gallina: una cabaña con forma de reloj, donde vive la bruja Baba-Yaga.
  • La Gran Puerta de Kiev: proyecto de construcción arquitectónica, en el estilo ruso antiguo, con cúpula en forma de casco.
Con esta obra Mussorgsky realizó un conjunto de piezas brillantemente descriptivas que adquieren unidad con un distinguido y noble tema llamado Promenade (‘paseo’) el cual se oye desde el inicio y luego a lo largo de la pieza, mientras el visitante de la exposición va de cuadro en cuadro.

En Promenade Ravel hizo que el fagot y el saxofón compartieran una apaciguada y a la vez melancólica tonada con el acompañamiento de las cuerdas.

La tonada está inspirada en el cuadro de un viejo castillo en ruinas, y la figura de un trovador que escribe poesía y toca música. Las imágenes musicales de Músorgski transmiten un sentimiento de nostalgia por una época que desapareció hace mucho tiempo, pero también tiene una salvaje y furiosa pieza llamada Baba Yaga donde la inspiración le vino de un fantástico diseño para un reloj, y que debe su nombre a la bruja de una leyenda rusa que vivía en una cabaña en ruinas sostenida por gigantes patas de pollo.

"La Valse"

La Valse, poema coreográfico para orquesta compuesto entre 1910 y 1920 por Maurice Ravel fue dedicado a su amiga Misia Sert, nacida Godebska.

De acuerdo con Serguei Diaghilev, Ravel intentaba, desde 1906 componer para el ballet una Apoteosis del Vals en homenaje a Johann Strauss, pero la Primera Guerra Mundial, le impidió realizar el proyecto.

La experiencia de la guerra vivida como un aniquilamiento de la civilización, cambio su perspectiva de la obra que tenía en mente. A la imagen romántica y fastuosa de la corte vienesa del siglo XIX, bien ilustrada por los valses de Strauss, le sucedió la imagen de un mundo decadente amenazado, siempre, por la barbarie.

De todas formas la obra de Ravel sobrepasó su proyecto inicial. El músico compuso, según su propia definición, "un torbellino fantástico y fatal", suntuosa evocación de la grandeza, de la decadencia y de la destrucción de la civilización occidental.

lunes, 27 de julio de 2009

Mozart y el violín


Un inconfundible tono irónico puede ser leído en la carta escrita en Munich por el Mozart de veintiún años a su padre, cuando dice, "Yo pensé que me desempeñé como el mejor violinista en toda Europa".

Después de todo, Leopold Mozart, el autor del famoso libro de método de violín y un excelente maestro, había reprendido a su hijo en muchas ocasiones para que no descuide su excelente talento en el violín además del piano y el órgano.

Leopold ordenó en repetidas ocasiones a su hijo aprovechar todas las oportunidades para que se desempeñe como un solista del violín.

Pero incluso en ese momento, el piano fue el instrumento preferido de Mozart.

Luego obtuvo su salario como concertino del príncipe-arzobispo de Salzburgo en la orquesta de la corte y se vio obligado por contrato a dar actuaciones ocasionales como solista.

La presión para ponerse a sí mismo como violinista en el escenario musical fue más fuerte en el año 1775, los cinco conciertos para violín fueron escritos entre abril y diciembre de ese año.

Mozart escribió la mayoría de ellos sin duda en primer lugar para su propio uso, dándoles más tarde a Antonio Brunetti, su colega en la ciudad de Salzburgo, para actuaciones del propio Brunetti.

Los tres últimos conciertos para violín de Mozart de la serie se encuentran entre los más maduros que él hizo como contribución al género.

Muestran un buen equilibrio de fuerzas entre el solista y la orquesta, mientras que sus temas son ricos en ingenio y la variedad.

En su título, "Rondeau" de el gran concierto en sol traiciona su derivación desde el final de tipo francés.

Relajado y agradable, concluye con un paso sorprendentemente tranquilo en la sección de vientos.

sábado, 25 de julio de 2009

Un concierto repleto de sensaciones

"Boletín y Elegía de las Mitas, se llevó todos los aplausos con un Teatro Nacional Sucre lleno, donde la Orquesta Sinfónica Nacional, los coros y solistas interpretaron la obra con una apropiación del sentir indígena. La Obra se repetirá en Loja, Guayaquil, Cuenca y la Habana (Cuba)"



Emmanuel Sifert (director de la OSN)

La noche de ayer, viernes 24 de Julio fue muy especial en cuanto al escenario musical de la ciudad de Quito.

Tuve la oportunidad de asistir al concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador, con motivo del bicentenario. El Teatro Nacional Sucre estuvo repleto de un público que supo apreciar la buena música.

La primera parte estuvo llena de colores y sonidos ecuatorianos, un danzante, un vals, un bolero, un pasillo y nuevamente un vals. Obras como "Vasija de Barro", "El lojanito", "Tu no sabes quererme" dieron inicio a una noche realmente mágica.

Tras un breve intermedio vino el plato fuerte de la noche "Boletín y elegía de las Mitas", una cantata Popular de César Dávila Andrade/ Edgar Palacios (música).

Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador

El trabajo en equipo de los coros Pichincha, Universidad de Loja y Universidad Tecnológica Equinoccial fue evidente, la fuerza que pudieron transmitir durante el concierto conmocionó a quienes tuvimos la oportunidad de estar allí.

Dávila Andrade narra de manera conmovedora, cómo nuestros indígenas durante la colonia española, sufrían maltratos y abusos de todo tipo. Por su parte Palacios en cada vibración muestra el lento paso de un tiempo doloroso, por momentos fúnebre y agónico.
Oh, Pachacámac, Señor del Universo,
nunca sentimos más helada tu sonrisa,
y al páramo subimos desnudos de cabeza,
a coronarnos, llorando, con tu sol

A mi gusto personal estos versos, cantados por el Coro, son la escencia de esta obra maravillosa y estremecedora.

Todo el conjunto, la música y letra, me hicieron reflexionar en muchos sentidos respecto de nuestro pasado, fue tanto así, que vi lágrimas entre los asistentes. Más allá del paso de los siglos el dolor de los ancestros sigue y seguirá presente porque es parte de nuestra identidad y corre en nuestra sangre.

María Isabel Dávila

viernes, 3 de julio de 2009

Pedro Ignacio Calderon, la batuta delante de la Sinfonica de Buenos Aires


Esta tarde la musica de Astor Piazolla y Alberto Ginastera fue la protagonista, en la interpretacion de la Orquesta Sinfonica de Buenos Aires.


Recuerdo que en 1996 escuche en una radio de Paraguay esta grabacion y busque por mucho tiempo el disco.


Impresiones de la Puna fue una de las obras que mas me llamo la atencion por ese aire andino tratado por un compositor argentino.


El ballet Estancia, es otra de las obras que recomiendo.


Hablando un poco del director, Pedro Ignacio Calderon, cuando lo conoci en 1994, se desempeñaba como director titular de la Orquesta Sinfonica Nacional de Argentina. Fueron muchos los conciertos a los que asisti con la direccion del Maestro y considero que es muy minucioso en su trabajo de direccion.


Quienes hayan podido escuchar el programa de hoy, habran notado la calidad interpretativa de la orquesta y tambien el talento de Calderon.



Pedro Ignacio Calderón
Nació en Paraná, Entre Ríos. Cursó sus estudios en su ciudad natal, en Buenos Aires y en Roma. Tuvo entre sus maestros a Vincenzo Scaramuzza, Alberto Ginastera, Hermann Scherchen y Fernando Previtali. Durante 1992 y 1993, se desempeñó como Director de la Orquesta Estable del Teatro Colón, del cual también fue Director General y Artístico en repetidas ocasiones. En la actualidad, es Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, con la que ha emprendido numerosas giras por la Argentina y el extranjero, la más reciente de ellas por Japón y los Estados Unidos.
Inició muy joven su trabajo en la dirección orquestal: debutó a los quince años y a los veinte dirigió por primera vez en Buenos Aires. En 1958, fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Tucumán y, en 1963, obtuvo la primera beca al exterior del Fondo Nacional de las Artes y estudió durante más de un año en Italia. En 1963, ganó el primer premio del Concurso Internacional para Directores de Orquesta "Dimitri Mitropoulos", organizado por la Orquesta Filarmónica de Nueva York, lo que le permitió trabajar durante un año como Director Asistente de Leonard Bernstein.De regreso al país, fue designado Director Musical de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, función que desempeñó por más de veinticinco años. En 1966, creó el Ensamble Musical de Buenos Aires, del cual fue director. Entre las orquestas que ha dirigido en Europa, pueden mencionarse: Pasdeloup de París, Toulouse y Lille de France, Radiotelevisión de Madrid y Nacional de España, Tonkunstler de Viena, Filarmónica de Leningrado y Radiotelevisión de Moscú. Durante 1992 y 1993, se desempeñó como Director de la Orquesta Estable del Teatro Colón, del cual también fue Director General y Artístico en repetidas ocasiones. En la actualidad, es Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, con la que ha emprendido numerosas giras por la Argentina y el extranjero, la más reciente de ellas por Japón y los Estados Unidos.

jueves, 2 de julio de 2009

John Williams, la música emotiva de La Lista de Schindler

La música que escuchamos la tarde de este jueves, es a mi gusto personal sin duda una de las más bellas que se ha compuesto para el cine.

John Williams, un talentoso compositor supo captar a través del sonido la intensidad de las imágenes a las que acompañaría en "La Lista de Schindler", un filme de Steven Spielberg que trata del Holocausto Judío en la Segunda Guerra Mundial desde una óptica no solo histórica sino también estética.

Elegir una pieza favorita en todo este disco es difícil, pues toda la música que encierra este tesoro musical es para disfrutar de inicio a fin.

Será inevitable dejar que los sentimientos de tristeza invadan el ser.

miércoles, 1 de julio de 2009

Los Planetas de Gustav Holst


Gustavus Theodore von Holst nació el 21 de septiembre de 1874 y murió el 25 de mayo de 1934 fue un compositor de música inglés, con raíces familiares en Lituania, Suecia y España.

Gustavus se quitó el von de su nombre durante la Primera Guerra Mundial por miedo de ser identificado como alemán.

Nació en Cheltenham, cerca de Inglaterra. Estudió en el Royal College of Music de esta localidad, pero más tarde se marchó a continuar sus estudios a Londres.

Su obra más conocida probablemente sea Los Planetas (The Planets), terminada en 1916, obra que Gustavus no consideraba una de sus mejores creaciones, de hecho, en ocasiones se quejó porque otras obras habían sido eclipsadas por ella.

Los planetas está parcialmente inspirado en meditaciones acerca de si mismo y trataba sobre "las influencias de nuestro espíritu".

Holst estuvo especialmente influenciado por Ravel, compilador de unas famosas efemérides y autor de un libro sobre los planetas y su importancia en los acontecimientos mundiales, el que le dio a Holst una amplia visión sobre éstos, logrando hacer de ella una obra exitosa.

Holst escribió la suite orquestal cuando era profesor en la St. Paul's Girls' School en Hammersmith (Londres). Compuso además una obra exitosa para la orquesta de la escuela en 1913.

Como muchos compositores, Holst también ejecutaba un instrumento musical, en su caso el trombón.

Según su biógrafo, Ian Lace, Gustav Holst era sobrio, nunca fumaba ni bebía alcohol.

Desde que se fue de casa se volvió vegetariano. Pero ese vegetarianismo no era recomendable en la barata posada donde vivió en los años 1890, además como nunca se alimentó con comida nutritiva, sus ojos se volvieron muy débiles, quedando afectado el resto de su vida.

En 1933 Holst comenzó a sufrir de serios problemas estomacales y finalmente el 25 de mayo de 1934 murió por unas complicaciones, tras una operación quirúrgica en Londres. Fue enterrado en la antigua Catedral de Chichester, West Sussex.

La Suite Orquestal “Los planetas” op. 32, es la obra más conocida del compositor inglés Gustav Holst.

Es una suite de siete movimientos, a cada uno de los cuales Holst le dio el nombre de un planeta (y su correspondiente deidad en la mitología romana):

Marte, el portador de la Guerra. Venus, el portador de la Paz. Mercurio, el mensajero alado. Júpiter, el portador de la Alegría. Saturno, el portador de la Vejez. Urano, el mago. Neptuno, el místico.

Fue compuesta entre 1914 y 1918. Trata sobre "las siete influencias del destino y componentes de nuestro espíritu".

A pesar de ello, el propio Holst declaró que "no había relación alguna con las deidades de la mitología clásica correspondientes a cada planeta.

La obra le fue sugerida por su amigo y también compositor Clifford Bax, durante un viaje a Gibraltar en 1912.

El compositor se puso a la tarea y completó la suite en los cuatro años que duró la Primera Guerra Mundial.

La primera ejecución de la obra, en 1918, estuvo a cargo de Adrian Boult, que desde entonces se convirtió en el director favorito de Holst para esta obra.

Dicha primera ejecución (de carácter privado) se debió a un "regalo" al compositor de su amigo y también compositor Henry Balfour Gardiner.

La Suite “Los Planetas” está íntimamente conectada con varios autores de su tiempo. Así, por ejemplo, Holst toma prestada de los Nocturnes de Debussy la idea del coro femenino sin texto, para su Neptuno.

Igualmente se puede encontrar influencia de Richard Strauss en su uso del oboe bajo o las tubas wagnerianas; o la del Stravinsky de La consagración de la primavera por la incorporación del clarinete bajo. También hay que mencionar aquí al Arnold Schoenberg de las "Cinco piezas orquestales".

Desde el punto de vista conceptual, además, deberíamos citar al Elgar de las "Variaciones Enigma" y, de forma más lejana, al Mussorgsky de los "Cuadros de una exposición" en cuanto a la sucesión de descripciones de caracteres o impresiones.

martes, 30 de junio de 2009

Schumann y Grieg, dos conciertos para piano en La menor

ROBERT SCHUMANN - CONCIERTO PARA PIANO Y ORQUESTA OP. 54


Robert Schumann seguía la tendencia de Beethoven en el sentido de alejarse del virtuosismo vacío.

Tal como lo escribió una vez: "Mi concierto es un término medio entre una sinfonía, un concierto y una sonata enorme. He descubierto que no puedo escribir un concierto para los virtuosos".

Schumann destinó al solista una sola cadenza, en el primer movimiento, y la escribió por entero, probablemente para evitar la introducción de una improvisación exhibicionista por parte del solista.

Esta cadenza suena más como la parte de una sonata para piano que como una pieza de demostración.

Las cualidades que actualmente nos hacen apreciar la obra son exactamente las mismas cosas que más se criticaron cuando la pieza era joven: la mezcla democrática del piano y de la orquesta y la intencional ausencia de virtuosismo.

No es de sorprender que el concierto no fuera recibido favorablemente.

Después del estreno un crítico describió los "esfuerzos dignos de elogio por parte de la señora de Schumann para hacer que la curiosa rapsodia de su marido pasara por música".

Liszt lo llamó "Un concierto sin piano".

Guiada por su marido, Clara Schumann gradualmente se inclinó hacia la música más sustancial y menos virtuosa.

Como siguió interpretando el concierto con mayor convicción y entendimiento del mismo, éste poco a poco ganó la aceptación del público.

Después de una presentación en Praga en 1847, Clara Schumann escribió:

"El concierto de Robert produjo un placer extraordinario. Me desempeñé muy bien en él. La orquesta acompañó y Robert dirigió con amor. Y le pidieron que saliera a saludar. Esto me divirtió mucho porque mientras el público no paraba de aclamarle, casi tuve que empujarle al escenario, y el modo en que él actuaba era muy gracioso".

Si el concierto no contiene viruosismo y no crea un conflicto dramático entre el solista y la orquesta ¿donde está su atractivo?: El concierto de Schumann posee un lirismo arrollador lo que impulsa la música hacia delante.


EDVARD GRIEG - CONCIERTO PARA PIANO Y ORQUESTA OP. 16


Uno de los puntos más fuertes del concierto para piano y orquesta de Grieg reside en la belleza de sus temas.

El intento del compositor de desarrollarlos de acuerdo a los principios de la sonata le acarreó considerables dificultades.

Le resultó de ayuda modelar el primer movimiento en base a una obra existente, el Concierto para Piano de Robert Schumann, también en La menor.

Además Grieg, nunca satisfecho por completo con su concierto, continuó revisándolo hasta el último año de su vida, a pesar de las frecuentes presentaciones del mismo.

Grieg luchó con la orquestación incluso más que con la estructura y logró producir una versión definitiva alrededor de 40 años después de haber terminado el concierto por primera vez.

lunes, 29 de junio de 2009

Haydn, Kappelmeister de los Esterházy

El 1 de mayo de 1761 Haydn había firmado su contrato de trabajo con la familia Esterházy. Se trató de un momento decisivo en su carrera.

Después de muchos años de privaciones Haydn había comenzado a mejorar su situación hacia fines de 1750, y una posición como director de música a órdenes del conde Morzin había proporcionado una base desde la cual podría consolidar su creciente reputación.

Su nombramiento por el príncipe Paul Anton Esterházy indicó la elevada reputación que ya tenía, para él era en efecto de asumir la responsabilidad de la creación musical de uno de los más ricas e ilustres familias Austro-Húngaras.

Su entrada fue en primera instancia formal como Vice-Kappelmeister, pero su superior, Gregor Joseph Werner, que había sido Kappelmeister por más de 30 años y tenía cerca de 70 años, se mantuvo como en un cargo honorífico.

Para los efectos Haydn, le seguiría, con apenas 29 años,y se hizo cargo del puesto.

Franz Joseph se convirtió en Kapellmeister oficialmente en 1766 a la muerte de Werner, y seguiría siendo titular sirviendo como Kappelmeister de la familia Esterházy hasta su muerte en 1809, aunque en su vejez, al igual que Werner antes que él, fue relevado de sus responsabilidades cotidianas.

Desde 1761 hasta 1790, sin embargo, la vida musical de la corte Esterházy fue su ocupación de tiempo completo.

La mayoría de los 30 años que Haydn trabajó como Kappelmeister de los Esterházy, los pasó en la sede en Eisenstadt y, cada vez más, en el espléndido palacio de Esterháza, construido por el Príncipe Nikolaus, principal mecenas del compositor, que sucedió en 1762 a Pablo Antón.

Sin embargo, el período de servicio de Haydn se inició en Viena, donde la familia se encontraba en la residencia en el momento de su contratación, y es, sin duda, allí, en el palacio de los Esterházy “Wallnerstrasse”, que la trilogía de las sinfonías “La Mañana”, “El Mediodía” y “La Tarde” fueron escuchadas.

Como casi con toda seguridad las primeras obras compuestas en su nuevo cargo, las tres sinfonías ocupan un lugar especial en la carrera de Haydn.

Es evidente que él deseaba dejar su marca, para mostrar su verdadera valía, con obras que fueron sorprendentes y memorables.

Él ya tenía varias sinfonías en su haber, pero vió la necesidad de tener algo distintivo en esta ocasión.

Igualmente importante, habida cuenta de su función como director musical y compositor de la corte, el compositor quiso mostrar lo que podía lograr en cuanto al rendimiento de los músicos a su cargo.

viernes, 26 de junio de 2009

Luz en la Guitarra

Luz María Bobadilla nació en Asunción el 1 de agosto de 1963 dentro de una familia de músicos, hija de Andrés Roberto Bobadilla, compositor e intérprete de violín, piano, guitarra, acordeón y bandoneón, y de Marina Lelis Medina.

Su padre le enseñó las primeras notas de la guitarra desde muy pequeña, estudió además piano con la profesora Ana María Barrios.

A los ocho años de edad tomó clases de guitarra jazz con el profesor “Kuky” Rey, posteriormente estudió guitarra popular con Rudy Heyn y al mismo tiempo empezó sus clases de guitarra clásica con el profesor Felipe Sosa.

Tenía tan solo 15 años cuando ofreció su primer concierto como solista interpretando 20 obras en el auditorio del Colegio Teresiano, institución donde cursó sus estudios primarios y secundarios.

A partir de 1977 tomó clases de piano, teoría y solfeo y flauta traversa en la Escuela Municipal de Arte.

En 1980 culminó con máximas calificaciones sus estudios de Guitarra Clásica bajo la dirección de Felipe Sosa, obteniendo el título de profesora Superior.

Más tarde realizó cuatro años de perfeccionamiento con el Maestro Cayo Sila Godoy, convirtiéndose en una de las pocas alumnas admitidas por el gran guitarrista, de quien recibió el impulso necesario para volcarse definitivamente a la guitarra. Paralelamente estudió armonía con el profesor José Luis Miranda.

A partir de 1987 comenzó una carrera internacional que la ubica en el más alto puesto entre los concertistas de guitarra del Paraguay.

Con el deseo de perfeccionar su arte tomó clases con destacados maestros de Uruguay, Argentina, Chile, Venezuela, España y Cuba.

Su innegable calidad interpretativa y sus conocimientos de la obra de Agustín Pío Barrios, máximo compositor paraguayo para la guitarra clásica y uno de los más importantes del mundo, la llevó a dictar Clases Maestras en escuelas y universidades de música, entre otras la Universidad de Música de Costa Rica, la Escuela de Música de Brasilia, el Conservatorio Souza Lima de Sao Paulo en el Aula Magna de la Universidad de Santiago, Chile.

Luz María Bobadilla ha sido invitada a programas radiales y televisivos de importantes cadenas y emisoras de nivel mundial tales como la Deutsche Welle, Radio Suiza Internacional, Radio Baviera Internacional, Radio Francia, Rede Globo, Rede Manchete.

Fue solista en orquestas sinfónicas y de cámara del Paraguay y del extranjero, estrenando obras de compositores paraguayos como los Maestros Luis Szarán y Florentín Giménez.

Exploró las enormes posibilidades de la guitarra clásica, dejando testimonio de ello con sus diferentes grabaciones.

Luz, fue considerada por la prensa internacional como una intérprete de exquisita sensibilidad y absoluto dominio técnico.

Además realizó numerosos conciertos en las más importantes salas y teatros de países de América y Europa, y participó de numerosos Festivales Internacionales alrededor del mundo.

Llevó sus interpretaciones a célebres escenarios de Londres, París, Ámsterdam, Berlín, Roma, Bruselas, Estocolmo, Madrid, Ginebra, Lisboa, Washington, México D.F., La Habana, Caracas, Bogotá, São Paulo y Buenos Aires. De sus manos la guitarra clásica paraguaya ha brillado en ciudades tan distantes como Moscú, El Cairo y Tel Aviv.

Actualmente dirige la Escuela de Guitarra “Luz María Bobadilla” y conduce el programa “Guitarra y Luz” que se difunde por 107.7 FM Concert de Asunción desde el año 1998; además, es presidenta de la Asociación de Guitarristas Paraguayos y vice presidenta de Juventudes Musicales.

VISITA LA PAGINA OFICIAL DE LUZ MARÍA BOBADILLA:

jueves, 25 de junio de 2009

Emmy Verhey y Yuri Yegórov - Sonatas para violín y piano de Schubert y Brahms

FRANZ SCHUBERT - Sonata para violín y piano en la mayor Opus 162

Franz Schubert es conocido en la historia de la música como el creador de grandes canciones, un género que llevó a la perfección como ningún otro compositor hasta ahora.

Pero su obra sinfónica y su música de cámara no son menos apreciados.

La sonata para violín y piano en La Mayor Op. 162 D 574, es una obra de juventud.

Esta obra es una de las más bellas piezas de Schubert, que haya escrito.

JOHANNES BRAHMS - Sonata Nº3 para violín y piano en re menor Opus 108

Johannes Brahms escribió tres sonatas para violín y piano.

La Sonata N º 3 para piano y violín en Re menor, op. 108, es una de las obras tardías del maestro.

Él escribió en 1887 en Thun y la había dedicado a su viejo amigo Hans von Bülow.

El primer movimiento comienza vigorosamente con una gran tensión, y el segundo tema, ya que no se rompe.

El Adagio que sigue, donde la melodía continúa fluyendo, desarrollada en primer lugar por el violín luego por el piano, llega a su cumbre en un tono nostálgico grave y la tensión se libera.

En el Scherzo, reune las fuerzas necesarias y lleva de nuevo de manera impetuosa la descarga de la tensión al final con un Presto.

Como las dos primeras, esta tercera y última sonata de Brahms es un verdadero "poema romántico"

Emmy Verhey (13 de marzo de 1949) es una violinista neerlandesa.

Verhey tomó por primera vez un violín con siete años y pronto reveló sus extraordinarias dotes para la música.

Niña prodigio, a los ocho años recibió clases de Oskar Back y, posteriormente, estudió con Herman Krebbers, Bela Dekany y Wolfgang Schneiderhan.

En 1966 quedó finalista en el Concurso Internacional Tchaikovski de Moscú (el violinista ganador fue Víctor Tretiakov) y Verhey consiguió su primer contrato discográfico.

Tras ganar el Premio Nacional de Violín Oskar Back de Ámsterdam en 1967, consiguió una beca para estudiar violín durante un año con David Óistraj en Moscú. En 1971 ganó el Concurso Internacional de Música Tromp de Eindhoven.

Verhey ha tenido una brillante carrera internacional y ha tocado con importantes batutas, como Bernard Haitink, Mariss Jansons, Leonard Bernstein, David Zinman, Jean Fournet y junto a otros grandes violinistas como Yehudi Menuhin o David Óistraj

Otros solistas con los que ha tocado son los pianistas Yuri Yegórov y Maria João Pires o el violonchelista János Starker.

Yuri Aleksándrovich Yegórov (28 de mayo de 1954 – 15 de abril de 1988) fue un pianista soviético.

Yegórov estudió en el Conservatorio de Kazán desde los seis años hasta los diecisiete.

Con diecisiete años, en 1971, participó en París en el Concurso Internacional Marguerite Long-Jacques Thibaud, donde quedó en cuarto lugar.

Continuó sus estudios en el Conservatorio de Moscú con Yakov Zak. Yegórov permaneció seis años en el Conservatorio moscovita. En 1974, ganó la medalla de bronce en Yegórov en el Concurso Internacional Chaikovski de Moscú. En 1975, ganó el tercer premio en el Concurso Internacional de Música Reine-Élisabeth-de-Belgique.

En 1976, parte para Roma, aprovechando su viaje para Europa para dar una gira de conciertos.

Debutó en el Carnegie Hall el 16 de diciembre de 1978, bajo la protección de Gershunoff, su interpretacion fue grabada en directo.

El crítico de The New York Times, Harold C. Schonberg, alabó la libertad y originalidad del estilo interpretativo de Yegórov.

Entre los pianistas que le influenciaron, están Sviatoslav Richter, Vladimir Horowitz y Glenn Gould.

miércoles, 24 de junio de 2009

El Anillo del Nibelungo, obra de arte total Wagneriana


El anillo del nibelungo es un ciclo de cuatro óperas épicas, basadas libremente en figuras y elementos de la mitología germánica, particularmente las Sagas islandesas.

Estas operas son El oro del Rin, La Valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses.

El libreto y la música fueron escritas por Richard Wagner en el curso de veintiséis años, entre los años 1848 a 1874.

El nibelungo al que el título de la tetralogía hace referencia es Alberich.

El Anillo del Nibelungo es un trabajo de extraordinaria escala que Wagner tardó más de un cuarto de siglo en escribir.

Su cualidad más obvia, para alguien que la escuche por primera vez, es su extensa longitud: una representación entera del ciclo se extiende durante cuatro noches de ópera, con un tiempo total de quince horas, dependiendo de la velocidad que el director de a la ejecución de la partitura.

La primera y más corta de las óperas es su prólogo: El oro del Rin, que generalmente dura dos horas y media, mientras que la más larga y última, El ocaso de los dioses, puede llegar a las cinco horas.

Como tetralogía, está modelada como los antiguos dramas
griegos, que eran presentados como una trilogía de tres tragedias y una sátira.

Como tal, el Anillo del Nibelungo consiste en un prólogo, El oro del Rin, y tres jornadas, La Valquiria, Sigfrido y el El ocaso de los dioses.

La escala de esta historia es épica. Sigue las peleas entre dioses, héroes y varias criaturas mitológicas acerca del famoso anillo mágico que otorga dominación sobre el mundo entero.

El drama y la intriga continúan a través de tres generaciones de protagonistas, hasta la catástrofe final en El ocaso de los dioses.

La música del Anillo del Nibelungo es profunda y llena de texturas, su complejidad crece a medida que el ciclo se desarrolla.

La técnica del motivo temático musical, o leitmotiv, es utilizada de manera magistral por Wagner a lo largo de la tetralogía.

Los motivos temáticos van sonando a medida que los principales personajes, emociones, lugares y otras circunstancias van apareciendo en la obra, y reaparecen evolucionando de muy diferente manera a lo largo de la misma.

Wagner estaba insatisfecho con la estructura tradicional de la ópera como una serie de canciones o arias separadas, unidas por una trama.

En sus óperas previas, buscó disfrazar los momentos entre canciones como puentes musicales. Para el Anillo del Nibelungo, decidió adoptar un estilo integral de composición, donde cada acto de cada ópera se convertiría en una sola canción, sin interrupción alguna.

Como nuevo cimiento para sus óperas, Wagner adoptó el uso de lo que él llamó “Grundthemen”, o temas base, que se conocen desde entonces como motivos temáticos o más propiamente leitmotivs.

Aunque compositores anteriores ya habían hecho uso de leitmotivs, el Anillo del Nibelungo ocupa un lugar especial por su presencia extensiva e integral, convirtiéndose en la expresión perfecta de la personalidad de los sujetos a los que representan; y por la ingeniosidad de sus combinaciones y desarrollo.

Los avances en orquestación y tonalidad que Wagner hizo en esta obra son de importancia crucial en la historia de la música occidental.

Wagner tuvo quizá el mejor sentido del sonido orquestal de todos los compositores románticos; la gigantesca orquesta del Anillo del Nibelungo le daba una amplia paleta de 17 familias de instrumentos, que podían usarse por separado o en cualquier número de combinaciones para dar un infinito rango de expresión al gran abanico de emociones y eventos de la historia.

Existe una anécdota curiosa respecto del Anillo del Nibelungo, pues los compositores Franz Liszt y Tchaikovsky asistieron a la primera representación, donde se conocieron.

martes, 23 de junio de 2009

La Sinfonía del Nuevo Mundo

Jeanette M. Thurber (foto al lado izquierdo), esposa de un rico propietario de almacenes mayoristas de Nueva York, tenía un sueño.

Quería fomentar la existencia de un estilo norteamericano para la composición de la música.

Su primer paso fue fundar el Conservatorio Nacional de Música de 1885. En un principio la escuela no logró atraer ni mucha atención ni muchos estudiantes de talento.

La señora Thurber, sintiendo que requería una iniciativa de importancia para llevar a cabo su sueño, decidió nombrar como docente del Conservatorio a uno de los grandes compositores del mundo.

Como Antonín Dvorak era considerado por muchos como el segundo después de Johannes Brahms, entre los compositores vivos de aquel entonces, la señora Thurber le invitó a convertirse en director de la escuela.

Al principio el mostro poco interés, pero las garantías repetidas en el sentido de que su música era conocida y respetada en América empezaron a influir sobre él para que cambiara de opinión, tal como lo hizo también un contrato sumamente atractivo: 15.000 dólares al año, 25 veces el salario que Dvorak estaba ganando en el Conservatorio de Praga.

A pesar de la nostalgia que sentía de vez en cuando, Dvorak disfrutó de su estancia en Estados Unidos.

Descubrió que el nivel de ejecución profesional allí era alto, aunque se sintió desilusionado por la calidad de la orquesta del Conservatorio.

Sin embargo fueron varios de sus estudiantes de composición quienes le impresionaron.

La Sinfonía del Nuevo Mundo, fue un gesto de respeto por la música norteamericana nativa y por el espíritu norteamericano por parte de un europeo grande y generoso.

Antonin Dvorak enfatizó su admiración por esta música de la siguiente manera: “Estos temas bellos y variados son el producto de la tierra. Son norteamericanos. Son a ellos. En las melodías negras de Norteamérica encuentro todo lo necesario para producir una escuela de música grande y noble."

El público norteamericano apreció el amor de Dvorak por su música nativa.

El hecho de que la identidad nacional de Estados Unidos en la música de fines del siglo XIX esté más ligada a la Sinfonía del Nuevo Mundo que a la música compuesta por norteamericanos o a la música folclórica misma, simplemente muestran cuán ligados estuvieron a su origen europeo.

En términos puramente musicales la Sinfonía del Nuevo Mundo merece sin duda la popularidad que logró en Estados Unidos, sus éxitos iniciales sirvieron para subrayar la naturalidad cultural de Norteamérica en el siglo XIX.

lunes, 22 de junio de 2009

Stokowski uno de los grandes directores del siglo XX y la transcripción

Antes de hablarles de Leopoldo Stokowski quería explicarles de que se trata una transcripción.

En cuanto a la música, transcripción hace referencia al cambio en la notación musical de un medio a otro sin modificar el "fondo" de la obra.
También se entiende por transcripción como la transferencia de una pieza de música medieval, renacentista, a la notación moderna.

Transcripción también recibe el nombre coloquial de "arreglo", debido a que implica un cambio de medio (de piano a orquesta), pero este ajuste implica el cambio de la sustancia de la obra.

Las transcripciones que Stokowski realizó a las obras de Bach fueron precisamente un cambio de medio, para una orquesta.

Ahora hablando de Leopold Stokowski, este director de orquesta nació en Londres en 1882 y es considerado unánimemente entre los mejores del siglo XX.

Genial, controvertido, único e inimitable, Stokowski fue uno de los grandes revolucionarios del arte de la dirección de orquesta del siglo XX.

Experimentado anunciador de las obras de la vanguardia europea y americana y entusiasta partidario de los medios de grabación y reproducción sonoros, sus interpretaciones se caracterizaban por sus libertades respecto a las indicaciones de tempo, dinámica o ritmo, permitiéndose incluso retocar la orquestación si ésta no le satisfacía.

Comenzó a estudiar música en el Royal College of Music, en Londres, y en el Queen's College, en Oxford.

Fue organista antes de dedicarse a la dirección de orquestas.

Comenzó su carrera como director musical en la Orquesta Sinfónica de Cincinnati en 1909, a la temprana edad de 27 años.

En ella permaneció hasta 1912. Luego de éste periodo, pasó a la Orquesta de Filadelfia, que dirigió hasta 1936, y la transformó hasta convertirla en una de las mejores del mundo.

A partir de 1929 comenzó a dirigir sin batuta. En 1972 volvió a su Londres natal, donde siguió dirigiendo principalmente la Orquesta Sinfónica de Londres, hasta su muerte a los 95 años de edad.

Leopoldo Stokowski provocó una controversia, que todavía dura, con sus transcripciones de la obra de Bach, a las que transformaba en ostentosas sinfonías, actitud que algunos consideran un sacrilegio.

Tampoco tenía reparos en hacer arreglos de grandes maestros como Beethoven o Tchaikovsky, en caso de que lo considerara necesario.

A los largo de una trayectoria de sesenta años grabó más de 700 piezas musicales.

El enorme interés de Stokowski por los avances tecnológicos hizo que sus registros se realizaran siempre con las mejores tecnologías de grabación.

Entre sus grabaciones más conocida está la música para la película Fantasía de Disney, que era un primitivo experimento de la utilización del sonido estéreo, aunque no fue el primero que hizo Stokowski.

Estrenó más de 2.000 obras de compositores del siglo XX y además introdujo en su repertorio habitual obras contemporáneas que marcaron profundamente la vida musical de Estados Unidos.

viernes, 19 de junio de 2009

100 programas con música y arte


Hoy, viernes 19 de Junio "Invitación a la Música" celebra su programa Nº100 junto a obras de la cultura Pop y Rock, llevadas al género clásico a través de transcripciones para cuarteto de cuerdas, String Quartet.

Además transmitimos una entrevista realizada a Juan Martín Cueva, organizador del Festival de Cine Cero Latitud, que este año realiza su séptima edición.


En Quito, el Festival está previsto del 8 al 19 de Julio, en las salas de cine de Ochoymedio, Sala Alfredo Pareja de la CCE, el Teatro México en Chimbacalle y en INCINE. También se realizarán funciones en barrios, parques espacios comunitarios y en la Cárcel de Mujeres de Quito.
El Acto de Premiación será en la Sala Alfredo pareja de la CCE, el viernes 17 de julio a las 20 horas.

Luego hablamos brevemente del String Quartet.


Según su sitio web, El Cuarteto de Cuerdas de Vitamin Records está conformado por un colectivo de músicos de Los Angeles ampliamente conocido por sus homenajes a la vanguardia de actos de rock.

Han publicado una serie de álbumes de homenaje en cuarteto de cuerdas, publicado por la Vitamin Recodrs utilizando una amplia gama de instrumentos, pero sobre todo los violines y violas.

Los músicos que han participado en estos homenajes de cuarteto de cuerdas también han grabado diversos artistas de la música pop.

"Cuarteto de Cuerdas de vitamina aplica el rock n 'roll con una técnica clásica", afirma Tom Tally, un violista y arreglista que ha realizado y producido más de treinta y cinco discos de este Cuarteto de Cuerdas de Vitamin Records.

Esta tarde escuchamos "Sing for Absolution" de Muse, "Lullaby" y "Pictures of you" de The Cure.

La cortina de fondo para la entrevista fue "Porcelain" de Moby. Todas estas canciones en versión para Cuarteto de Cuerdas.

jueves, 18 de junio de 2009

Nikolay Rimsky-Korsakov, la historia de un marino que se transformó en compositor

En el prefacio de la partitura original de la Suite Sheherazade (1888), Nikolay Rimsky-Korsakov (1844-1908) sintetizaba la historia que le sirvió de inspiración del modo siguiente:

El Sultán Shahriar de Samarkanda, convencido de la infidelidad de las mujeres, promete asesinar a cada una de sus esposas. La Sultana Sheherezada, sin embargo, salva su vida con una estrategia original: para distraerlo, le contaría al sultán una serie de historias diferentes durante mil y una noches. Preso de la curiosidad por el relato que escucharía cada vez, el monarca pospone día con día la ejecución de la esposa y termina por renunciar a su promesa sangrienta.

En efecto, le tomó a Sheherazada dos años, nueve meses y un hijo del propio sultán agotar todos los recovecos de su relato y producir así para el mundo, un compendio único de las historias mas fabulosas jamás contadas: Las mil y una noches.

Al escritor argentino Jorge Luis Borges le fascinaba de manera especial el modo en que cohabitaban en Las mil y una noches cientos de relatos de ficción dentro de una misma historia: “duplica y reduplica hasta el vértigo la ramificación de un cuento central en cuentos inesperados”. En especial le cautivaba la noche 602 (DCII), “mágica entre las noches” pues en “esa noche extraña, el sultán oye de boca de la reina su propia historia. Oye el principio de la historia que abarca a todas las demás, y también -de monstruoso modo- a sí misma”. Pues no sería extraño tropezar dentro de esta historia de historias, con el relato de un marino que se transformó en compositor.

La historia del marino que se transformó en compositor comenzaría en el pequeño poblado de Tikhvin, en el mítico puerto de Novgrod, que ochocientos años antes había sido conquistado por Barba Larga, hijo de Olaf, Rey de Suecia.

Allí nacía el 18 de marzo de 1844 Nikolay Andreyevich Rimsky-Korsakov en el seno de una familia de tradición de marinos militares.

Comenzó a estudiar piano a los seis años y seis años después, hacia 1856 ingresa a la Escuela Naval de Cadetes, marcando la dualidad de su destino: el mar y la música.

Se supone que el futuro de Nikolay estaba dictado de antemano y que debía continuar la saga familiar.

Sin embargo, él seguía estudiando piano y hasta produjo un par de composiciones sin muchos conocimientos de armonía ni de teoría musical.

Por fin, en 1861 conoce al compositor Mili Alekseyevich Balakirev (1837-1910) quien lo inicia en su oficio.

Mucho tiempo después, ambos, en compañía de otros tres colosos de la música rusa como Cesar Cui (1835-1918), Modest Moussorgsky (1839 -1881) y Aleksander Borodin (1833-1887), formarán el vigoroso grupo de los cinco con el que el nacionalismo musical ruso se proyectó con una fuerza sobrecogedora sobre el mundo musical de su tiempo.

Pero no me adelanto en el relato, pues antes, este marino nato no se resistirá al llamado de una de sus vocaciones.
Hacia 1862 se lanzó a cruzar los mares por más de dos años consecutivos.

En su periplo a bordo del Almaz, pisó puertos de Nueva York, Baltimore y Washington en la América del Norte, del lejano y verde Brasil, y ya de regreso a Europa, de España, Italia, Francia, Inglaterra y de la fría y vecina Noruega.

Pese a llevar en la memoria y en la cartera los esbozos de una incipiente sinfonía, sus aventuras no le dejan tiempo para trabajar en ella.

El marino errante se olvida del meticuloso compositor.

Sin embargo, las imágenes sonoras del mar permanecerán grabadas en su memoria y reaparecerán una y otra vez durante toda su obra, sobre todo en su Suite sinfónica Sheherazade de 1888.

Pero antes de eso, el marino hubo de regresar a casa. Con los pies en tierra firme continua los estudios musicales con Balakirev, desposa a Nadezhda Purgold, una hermosa pianista y excelente músico y por fin, en 1871 y pese a la irregularidad de su formación musical, comienza a dar clases en el Conservatorio de San Petersburgo.

Para entonces, su instinto de músico se revelaba más agudo que el de marino.

Se ha discutido bastante sobre la “profesionalidad” de algunos de los miembros del grupo de los cinco: Rimsky-Korsakov había tomado la carrera de las armas antes de nacer, Borodin dedicó más tiempo a la química que a la música y las crisis de Moussorgsky le impidieron tener una formación musical y humana un poco más sólida.

Algunos críticos señalan que el “amateurismo” de esta generación los condujo a superar el sinfonismo romántico de manera espontánea y un tanto ingenua.

Pero la verdad es que el propio autor de Sheherazade no detuvo nunca su proceso formativo y llegó a especializarse en materias a las que llegó demasiado tarde.

En efecto, Nikolay escribió un tratado de armonía y otro de orquestación.

De hecho, Rimsky-Korsakov es considerado junto a Maurice Ravel uno de los padres del arte de la orquestación del siglo veinte.

Uno de sus herederos que comprendieron mejor que nadie este especial modo de concebir el color orquestal fue ni nada más ni nada menos que el primer Igor Stravinsky.

La exploración de las posibilidades cromáticas de la orquesta está presente en Sheherazade (1888) Op. 35.

El amplio espectro orquestal convive en esta obra con los ecos del sinfonismo romántico de Tchaikoksky, algunos gestos de la composición operística de Wagner y una característica fundamental de la música rusa de esta época: el no desarrollo temático, sino la repetición continua de frases enteras, a veces expandiendo o contrayendo su duración, pero siempre descargando la fuerza motriz de la música en la transformación del color orquestal.

Las sonoridades características del violín solista que en algunos pasajes encarnan el despliegue retórico con que Sheherazada atrapa la atención de su marido, en otras es el agente que imprime cierto orientalismo a la obra y otras más es el identificador tímbrico-melódico entorno a la cual se articulan coherentemente los diversos movimientos.

Pese a la fuerte inspiración que recibió del libro, Rimsky, como Hector Berlioz o Richard Strauss, siempre fue muy celoso de revelar las bases programáticas de su música.

De hecho, cuando la partitura fue publicada en 1889, el autor borró los títulos originales de cada movimiento y los sustituyó por otros más abstractos: 1. Largo maestoso, 2. Lento, 3. Andantino quasi allegreto y 4: Allegro molto.

Sheherazade constituye la obra culminante de un período del proceso creativo de su autor.

Rubén López Cano

lopezcano@yahoo.com,
http://www.geocities.com/lopezcano

SITEM (Universidad de Valladolid)
Seminario de Semiología Musical (UNAM)
Universidad de Helsinki